jueves, 31 de agosto de 2017


Detox.
DETOX EN OTOÑO
PARA MENTE Y CUERPO
M. Teresa Rodríguez Álvarez
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Fin del verano, es época de preparar nuestro cuerpo y mente para afrontar los desafíos que nos traerá el nuevo ciclo vital que comienza. Si bien, con la llegada del otoño la naturaleza se prepara para el reposo, nosotros actualmente vivimos desconectados de los ritmos naturales y por el contrario, comenzamos un período de mucha actividad para lo cual necesitamos fortalecer nuestro sistema físico y psíquico.

La desintoxicación mental es una condición necesaria de integridad física y mental. El precio de la exposición continua a estresores habituales es alto. Las actuales investigaciones indican que el estrés crónico tiene implicancias en el funcionamiento cerebral. Cuando estamos estresados nuestro cuerpo produce cortisol que, en el corto plazo, nos provee de la energía que necesitamos para enfrentar las amenazas de la vida diaria. Si la respuesta al estrés es excesiva también lo es la producción de cortisol, con efectos dañinos sobre el hipocampo, que es una estructura vital en la consolidación de la memoria.

Por otro lado, vivimos en mundo plagado de contaminantes ambientales que tienen una notable influencia en nuestra salud. Y, probablemente, durante el verano relajamos un poco nuestros hábitos de alimentación, sin prestar demasiada atención a lo que estamos ingiriendo. Es momento de preguntarse: ¿qué hemos hecho con nuestra alimentación? Tomar consciencia y liberar nuestro cuerpo de los tóxicos acumulados y de esta forma lograr un mejor funcionamiento del organismo, fortalecer el sistema inmunitario y aumentar el nivel de energía.

¿Qué podemos hacer para disminuir la carga tóxica?

Nuestro cuerpo está muy bien equipado y posee filtros para evitar que los tóxicos se acumulen. Estos filtros son: el hígado, el intestino, los pulmones, la piel y los riñones. Es necesario colaborar con ellos para aumentar la eficacia de los procesos fisiológicos por los que el cuerpo identifica, neutraliza y elimina sustancias tóxicas.

Después del desarrollo industrial son muchos los compuestos químicos presentes en el medio ambiente que son extraños al metabolismo natural de los seres vivos; a ese conjunto de sustancias referidas como ajenas o extrañas a los organismos vivos, se les denomina xenobióticos. Se consideran xenobióticos a tóxicos químicos como las dioxinas y los PCBs, los contaminantes estrogénicos artificiales, los metales pesados, así como a los hidrocarburos aromáticos policíclicos y la acrilamida, entre otros.

Los alimentos pueden actuar como vehículo de entrada al organismo de una serie de contaminantes ambientales que se incorporan al alimento por diversas circunstancias: fertilizantes, insecticidas o herbicidas (usados en agricultura), fármacos aplicados en la cría del ganado, contaminantes industriales que se acumulan en la cadena alimentaria, compuestos utilizados en el envasado y otros que son el resultado de un proceso de cocinado. El hígado es el que, fundamentalmente, maneja este tipo de toxinas.

La mejor fuente de desintoxicación se encuentra en una dieta de alta calidad. Lo que una persona evite comer es tan importante como lo que se incluye en una dieta saludable. Este tipo de dieta es rica en alimentos frescos y pobre en alimentos procesados (se acerca a no incorporar ninguno), en particular los que contienen conservantes sintéticos y/o aditivos. Otros grupos con los que hay que tener cuidado son los residuos de pesticidas, colorantes sintéticos y ceras que se encuentran en los alimentos; pueden evitarse consumiendo fuentes orgánicas de alimentos integrales. También deben evitarse los pescados de gran tamaño por el alto contenido en mercurio. 

Si se quiere tener un hígado sano, se debe permanecer definitivamente alejado de tres cosas: las grasas saturadas, las grasas hidrogenadas y parcialmente hidrogenadas, el azúcar refinado y el alcohol. Los alimentos especialmente ricos en factores que ayudan a proteger el hígado de daño y que mejoran la función hepática, incluyen: alimentos de la familia de las Crucíferas (col, brócoli y coles de Bruselas), alimentos ricos en vitaminas B (levadura de cerveza, cereales integrales), alimentos ricos en vitamina C (pimientos, col y tomates).

La desintoxicación intestinal comienza con una dieta rica en fibra. Es uno de los aspectos más importantes para reducir la acumulación de toxinas. A través de la expulsión con las heces, el organismo elimina toxinas de bacterias intestinales y toxinas liposolubles excretadas con la bilis.
Se puede ayudar a los riñones en su función de desintoxicación evitando un consumo excesivo de proteínas y bebiendo cantidades adecuadas de agua. 

Apoyamos la desintoxicación cutánea a través de la sudoración realizando ejercicio moderado, que también aumenta el flujo sanguíneo del tejido adiposo y la liberación de toxinas almacenadas. 

La actividad física y las vacaciones parecen ser la mejor cura desintoxicante para cerebros saturados por el estrés. Pero ahora, ya hemos regresado de nuestras vacaciones y es fundamental adquirir herramientas para no dejarse abrumar por el estrés, bajar los altos niveles de ansiedad y sentirse seguros a la hora de enfrentar los nuevos retos.

Además, de la actividad física serán muy recomendables las técnicas de: auto-reflexión, tales como la psicoterapia, práctica de pensamientos positivos, la meditación y otras de relajación. Técnicas que ayudan a permanecer en el presente y apoyan a la adecuada gestión del estrés y, por supuesto, medidas de autocuidado como la alimentación sana, compartir con otros y descansar. 

Debemos considerar la desintoxicación como un planteamiento multifactorial. Las recomendaciones básicas serían las siguientes:

  1. Practicar ejercicio todos los días, como el yoga y caminar (especialmente en ambientes naturales).
  2. Dormir las horas necesarias. El descanso adecuado también es necesario para apoyar la desintoxicación.
  3. Alimentación rica en nutrientes (vitaminas, minerales, aminoácidos...), apoyada por suplementos específicos que nos garanticen niveles óptimos de los sustratos y cofactores necesarios para el adecuado funcionamiento de todas las vías de desintoxicación (este punto siempre supervisado por un profesional sanitario)
  4. Practicar técnicas mente-cuerpo que aumenten la resiliencia frente al estrés crónico.

martes, 2 de septiembre de 2014

SÍNDROME POST-VACACIONAL

M. Teresa Rodríguez Álvarez

¿Qué se entiende por síndrome postvacacional?

Se denomina síndrome postvacacional a un conjunto de molestias físicos y psicológicos que presenta un porcentaje de alrededor del 35% de la población al regreso de un período vacacional prolongado. Estas molestias no deben durar más de 10 o 15 días y aunque disminuyen la calidad de vida de una persona no se consideran una enfermedad. En realidad este síndrome es un fracaso en el proceso de adaptación necesario cuando se vuelve a entrar en contacto con la vida laboral activa o la rutina diaria.

¿Quiénes son más propensos a padecerlo?

Personas que se adaptan con dificultad al brusco cambio de ritmo biológico. Suelen organizar su vida alrededor de una rutina que está de acuerdo a su biorritmo personal, el cual se ve alterado durante las vacaciones. La vuelta a la vida ordinaria exige nuevamente, la adaptación rápida a otra rutina. Especialmente entran en este supuesto las personas mayores de 45 años.
Quienes sufren acoso, se sienten insatisfechos o inadaptados en el ámbito laboral antes de las vacaciones.
 Los que realizan vacaciones muy largas (o años sabáticos) o aquellas en las que no se descansa.
Quienes en su estilo de vida, centran su bienestar únicamente en las vacaciones. Siempre están esperando el fin de semana o las vacaciones para sentirse bien.
En general todas las personas que no viven de acuerdo a sus deseos más profundos.

¿Con qué síntomas se manifiesta?

Tiene síntomas físicos y psicológicos variados de diferente intensidad.
Los más frecuentes a nivel físico son: debilidad generalizada y cansancio, cefalea, insomnio y somnolencia diurna, molestias gastrointestinales y dolores musculares.
Los síntomas psicológicos más frecuentes: disminución de la capacidad de concentración, disminución de la capacidad para tomar decisiones y organizarse, tristeza o angustia, irritabilidad y agresividad (que con frecuencia conducen a conflictos en las relaciones próximas, por ejemplo la pareja), sensación de hastío y sensación de desconcierto e inseguridad (por no entender lo que le está ocurriendo y, por ende no encontrar una solución).

¿Puede ser el primer síntoma de una depresión?

Sí, puede ser el primer síntoma de una depresión, si las molestias se extienden más allá de 15 días o son muy intensas. En ese caso es necesario consultar con un profesional.

¿Tiene que ver con no estar contento con uno mismo, con el trabajo…?

Por supuesto, Este síndrome no aparece cuando nos encontramos motivados, ilusionados y llenos de proyectos.

¿Puede estar enmascarando aspectos de nuestra vida que, por rutina o miedo, no nos atrevemos a cambiar?

Es posible que detrás de estas molestias se encuentre una gran insatisfacción con la vida, en general. Las vacaciones son un período donde con frecuencia hacemos un paréntesis, dejando de lado todos los problemas o frustraciones que nos cuesta mirar de frente, pero... al regreso de las vacaciones… ¡ahí están!

¿Hay que cambiar ciertos pensamientos como que “las vacaciones es lo único que nos hace felices” y empezar a disfrutar de las pequeñas cosas de nuestra rutina diaria?

Por supuesto, es importante incorporar en nuestra rutina diaria actividades gratificantes, pero, fundamentalmente, hay que aprender a vivir en el tiempo presente, disfrutando de cada instante. La huida hacia delante postergando el disfrute para el tiempo libre, o vivir en el pasado recordando los buenos tiempos, nos aleja de nosotros mismos y de la capacidad de disfrutar. No olvidemos que la felicidad o el bienestar, es un “estado” interior y que no depende tanto de lo que ocurra a nuestro alrededor, sino de nuestra manera de situarnos ante los acontecimientos y la interpretación que le damos. Es importante cada mañana al despertarse, respirar profundamente tomando consciencia de que estamos vivos y tenemos por delante un nuevo día en el que podemos elegir llenarlo de cosas buenas o poner el automático y entregarnos a la rutina. Nuestra actitud puede modificar muchas cosas.  

¿Qué recomendaciones hace para adaptarnos de nuevo a la rutina?

Para minimizar los síntomas físicos, es recomendable un retorno progresivo a la actividad habitual, regresando unos días antes para empezar la adaptación a los nuevos ritmos de sueño y alimentación. También será de ayuda una dieta ligera que desintoxique el organismo de los excesos vacacionales. Así como, empezar una rutina de ejercicio físico suave.
A nivel psicológico:
Seguramente si reflexionamos sobre los beneficios de nuestra actividad diaria evitaríamos, en gran medida, los síntomas negativos. Pensar en lo positivo de nuestro trabajo y nuestra vida en general; darnos cuenta de lo que nos aporta nuestro trabajo: dinero, integración social, autoestima, gratificación, etc.
Valorar nuestra casa, amigos, la ciudad en que vivimos.
Ver la posibilidad de hacer alguna innovación en el trabajo que ayude a sentir motivación y entusiasmo, por ejemplo, sugerir algún nuevo proyecto o enfoque del trabajo que realizamos. Si el trabajo no nos permite desarrollar parte de nuestras habilidades y sentimos que, prácticamente, trabajamos sólo por el dinero será muy bueno buscar alguna actividad donde podamos dar rienda suelta a esos aspectos abandonados, los cuales probablemente nos causan malestar si no los canalizamos correctamente. Por ejemplo: actividades que involucren aspectos creativos de la personalidad.

¿Cree que la inestabilidad laboral que hay ahora y la sensación de que puedes perder el trabajo en cualquier momento potencian este síndrome?

No lo creo, al contrario, probablemente ayude a sentirnos satisfechos valorando el hecho de que tenemos un trabajo y nos fijemos más en el lado positivo.
 
¿Qué pautas da para no padecer este síndrome a la vuelta de vacaciones? ¿Hay trucos?

¡Claro que hay trucos!, por ejemplo:
Fraccionar las vacaciones.
Incorporación paulatina, en cuanto a la carga de trabajo y obligaciones.
Programación de actividades lúdicas a la vuelta de vacaciones.
 Fundamentalmente encontrar un sentido a la propia vida y hacer todo lo posible para vivir en armonía con nuestra forma de ser, buscando que: trabajo, actividades lúdicas y relaciones estén en armonía con nuestro yo más íntimo. Para esto, es necesario que paremos y nos escuchemos para saber lo que realmente nos hace feliz. Con frecuencia no vivimos nuestra vida, sino que nos dejamos llevar por la información que nos llega del exterior; esta nos va diciendo lo que nos tiene que “hacer felices o infelices”, pero cada persona es un mundo diferente y su bienestar depende de que viva de acuerdo a su propio estilo de vida.

¿Cuándo se debe de consultar a un especialista?

Siempre que esta sintomatología se extienda más allá de 15 días, o la intensidad de la misma nos incapacite para realizar las tareas habituales.
Además, dada la cantidad de parados que hay en España, me gustaría hacer un cuadro de apoyo con el tema del síndrome postvacacional del parado, que supongo tendrá otras características.

¿Qué deben hacer los parados para no venirse abajo cuando vuelven de vacaciones y no tienen trabajo? Darles unas pequeñas pautas también.

Bueno, las personas que se encuentran en el paro, es probable que durante el período vacacional se olviden un poco de su situación o al menos sea menos angustiosa (dado que todo lo que les rodea les invita a relajarse), también está la expectativa de que a la vuelta de vacaciones aparezca el tan ansiado trabajo.
Al regresar tienen que enfrentarse a varias situaciones. La primera es que la gente que los rodea regresa a su rutina (en una palabra: tienen dónde regresar y ellos no), esto puede exacerbar los síntomas depresivos. También hay que volver a buscar activamente empleo, esto trae una gran carga de ansiedad; sobre todo si son parados de larga duración y ya se sienten inseguros y con su autoestima disminuida. Por lo tanto, en este colectivo, pueden estar muy presentes los síntomas ansioso-depresivos.
Es importante que ellos también establezcan una rutina diaria: levantándose a una hora prudente, realizando ejercicio, creándose un protocolo de búsqueda de trabajo e iniciando cursos que completen su formación y les de más oportunidades al mismo tiempo que les ayuda a mantener su autoestima profesional al ver que la nueva formación les hace encajar en los perfiles demandados por el mercado. Algunas personas, especialmente los más jóvenes,  pueden ver en esta situación una oportunidad de realizar un cambio en su vida que les de la oportunidad de vivir otras experiencias (cambiar a una profesión más acorde con los propios deseos, pasar una temporada en el extranjero, emprender un negocio, etc.)

jueves, 12 de diciembre de 2013

¿PAYASO YO?

César Platas Brunetti

            Todos queremos que se nos tome en serio. Queremos que las verdades que decimos “vayan a misa” y ser un ejemplo de éxito personal ante los demás. Para ello urdimos una imagen idealizada de nosotros mismos e intentamos que los que nos rodean la acepten y respondan a ella como si fuera real. Nos presentamos de una manera especial ante los otros, con una ropa determinada, con gestos y poses acordes a dicha imagen. Realizamos presentaciones, varios currículum vítae, perfiles en Feceboock y/o Linkedin, whatsapp, etc., para promocionar esta tarjeta de presentación que hemos creado. Con todo esto acabamos siendo tan esclavos de nuestra imagen pública, que hasta nos olvidamos de vivir.

            Conozco varios casos, tanto a nivel profesional como personal, en los que el tiempo exigido para mantener al día todas estas herramientas de comunicación del “Yo y Mío” va fagocitando, poco a poco, el tiempo dedicado al ocio, el laboral e, incluso, el tiempo de ser nosotros mismos en sociedad. Mantener esta invención de nuestra mente calenturienta nos va, paradójicamente, despersonalizando y alejando de nuestra auténtica naturaleza. Lo llamativo es que, por otro lado, hacemos culto de lo auténtico, ser uno mismo de verdad, como la máxima aspiración en esta vida (auténticos tejanos, auténtico sabor mediterráneo, un auténtico ser humano, etc.).
 
            Si, por cualquier razón, esta fachada se ve cuestionada de alguna manera nos descentramos, nos ponemos “fuera de sí” (en realidad “de mí”) y perdemos los papeles. Papeles… eso es exactamente lo que es esta fachada… papeles. Papeles que representamos como un actor en el proscenio o, más exactamente, un payaso ante su público. Para experimentarlo no hace falta recurrir a sutiles argucias psicológicas. En la amistad tenemos una fuente inagotable de recursos para reírse cada quien de sí mismo, pues nunca falta el gentil amigo que te dice -por ejemplo:
-¿Con qué rima fracaso?
-No sé (contesta uno).
-Con tu cara,
 payaso.
 Con tu cara.
Si alguien nos grabara la cara que se nos queda después de semejante diálogo, seguramente denotaría fracaso y pensaríamos algo así como; “Y…, porque es amigo. ¡Que si no!…” Esta respuesta es un claro indicio de que no estamos viviendo nuestra vida de manera relajada y auténtica.

            Mientras escribía esto me topé con la noticia de un experimento que realizaron con pacientes de cáncer. Consistía en cambiar su imagen mientras ellas permanecían con los ojos cerrados y luego al abrirlos: ¡Sopresa! recibieron algo mucho mejor que ilustra lo que venimos comentando; compruébenlo ustedes mismos:
http://www.huffingtonpost.es/2013/12/12/pacientes-con-cancer-positividad-xyz3_n_4425734.html?utm_hp_ref=spain

            Todos tenemos virtudes y defectos, claroscuros y, si no somos capaces de integrarlos en nuestra concepción mental de lo que soy, lo más probable es que acabemos por no ser más que la caricatura de un ser humano. Y, como ya sabemos, las caricaturas mueven a risa a quién las ve.

Dicho de otra manera: “Cuando uno deja de reírse de sí mismo es momento de que otros empiecen a reírse de él” (Thomas Szasz).
 
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jueves, 5 de diciembre de 2013

PSICOLOGÍA DEL AMOR (IV):
¿Qué es el Amor?

Mª Teresa Rodríguez Álvarez

             Hemos considerado algunas cosas que no son amor, veamos ahora lo que sí consideramos amor. 
 
            Una característica importante del Amor es la de mantener y preservar la distinción entre uno mismo y el otro. El que ama genuinamente percibe a la persona amada como alguien que posee una identidad separada, respetando y alentando esa individualidad y la independencia. El Amor respeta la individualidad, en parte porque necesita a “un otro” a quien amar y hacia quien abrirse extendiendo las fronteras del yo.
 
           El Amor expresa ese respeto a la individualidad del otro como autenticidad, expresividad afectiva, comprensión empática, capacidad para escuchar, receptividad y aceptación. La congruencia o autenticidad se refiere a la capacidad de revelar el mundo interior de modo abierto y directo. La expresividad es la capacidad de demostrar cariño verbal y físico o corporalmente. La comprensión empática se refiere a la capacidad de entender los sentimientos del otro y de identificarse con ellos. Otros recursos son: escuchar activamente, sin evaluar, con paciencia y aceptar la subjetividad del otro con sus diferencias.
 
           En el proceso de conformación y consolidación del Amor en una relación de pareja la intimidad resulta esencial, porque supone compartir lo más profundo de ambos, para lo que se requiere madurez psicológica y habilidades comunicativas entre otros factores. La intimidad se desarrolla mediante la comunicación afectiva y suele caracterizarse por un sentimiento recíproco de aceptación, entrega, confianza y ternura. Puede manifestarse a través de  palabras,  gestos y por el contacto físico, este último desempeña una importante función en la expresión de la ternura.
 
           Un elemento consustancial de la intimidad de la pareja lo constituye el contacto sexual que está interrelacionado con el acercamiento físico y emocional. Cuando se logra la conjunción de ellos con el sentimiento de Amor resulta una relación profunda que se construye poco a poco en el interactuar de la pareja.

         El compromiso es el fundamento, la firme roca, de toda relación genuina de Amor. Comprometerse profundamente no garantiza el éxito de la relación, pero ayuda a asegurarla, aunque el compromiso implica asumir riesgos. El compromiso manifiesta la firme decisión de poner la voluntad al servicio de amar a una determinada persona, idea o actividad. Evidencia la comprensión de que el Amor es una elección, una decisión, que elegimos decididamente amar, abriéndonos y entregándonos a la persona o objeto amado.
 
           El Amor es productivo, genera vida, crecimiento, evolución. Cuando amamos, ponemos la acción al servicio del Amor con dedicación y cuidado que se transforma en creación de: hijos, ideas, proyectos comunes u otros frutos. Son los hilos del tejido del amor que se entrelazan para tejer la red de la Vida.
 
           La experiencia del Amor verdadero tiene que ver con la ampliación de los límites del yo extendiéndolos hacia el objeto amado por el que nos sentimos atraídos,  entregándonos a él y comprometiéndonos con él, sin perdernos en él. En este proceso también incorporamos psicológicamente en nosotros una representación de ese objeto y en virtud de esa incorporación hemos crecido y las fronteras del yo se han extendido.
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lunes, 18 de noviembre de 2013

PSICOLOGÍA DEL AMOR (III):
¿Es la posesión amor?

Mª Teresa Rodríguez Álvarez
 
            Una tercera concepción falsa, es que la posesión es Amor.  Son muchas las personas que entienden el amor como una posesión. Lo expresan diciendo cosas como: “es mío o mía”, “me pertenece”, “si me quiere no me puede contradecir”; este error está detrás de muchos casos de violencia de género en ambos sexos, siendo también desencadenante de innumerables celotipias. Como la pareja se cosifica y se ve como un objeto al que poseer, también creen que les pertenecen sus pensamientos, sentimientos y actos. Cada vez que un miembro de la pareja intenta manifestar su individualidad, expresando o haciendo algo que no coincide con los modelos mentales del otro, automáticamente se desencadena una fuerte lucha de poder para dominarlo, utilizando todo tipo de violencia, generalmente se empieza por violencia psicológica, manipulando las emociones a través de hacer sentir al otro culpable o desvalorizándolo, si esto no da el resultado esperado, se pasa a las amenazas y a la violencia física.

             En este caso la persona basa parte de su autoestima en sus posesiones y la pareja es una de ellas, viviendo cualquier atisbo de que el otro tiene vida propia como una amenaza de pérdida no sólo de la pareja, sino, también de su propia valoración.
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miércoles, 13 de noviembre de 2013

PSICOLOGÍA DEL AMOR (II):
¿Es la dependencia amor?
 
Mª Teresa Rodríguez Álvarez

 
            Una segunda concepción falsa, es que la dependencia es Amor. A menudo se expresa como un “no deseo o puedo vivir sin esa persona”. En realidad, eso es una necesidad,  un parasitismo; evocando las palabras de  Alan Watts: “te necesito y por eso te amo”, al contrario del amor que diría: “te amo y por eso te necesito”. En una relación así, no hay libertad, no hay elección, es una cuestión de necesidad. El amor es el libre ejercicio de la facultad de elegir. Dos personas se aman únicamente cuando son capaces de vivir la una sin la otra, pero” deciden vivir juntas”.

 
            La dependencia muestra la incapacidad de experimentar la totalidad de la persona, necesitamos que el otro nos complete (la media naranja). Las personas dependientes pasivas están tan atareadas tratando de que se las ame, que no les queda energía para amar. Son como hambrientos que devoran todo el alimento y que nada tienen para dar a los demás. Es como si tuvieran un vacío interior, un pozo sin fondo que hay que llenar, pero nunca puede llenarse. Nunca se sienten plenamente colmados ni tienen el sentido de ser personas “completas”, de identidad propia, por ello toleran muy mal la soledad y se definen tan sólo por sus relaciones.
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martes, 5 de noviembre de 2013

PSICOLOGÍA DEL AMOR (I):
¿Enamorarse es amar?
 
Mª Teresa Rodríguez Álvarez
 
            Existe mucha confusión respecto a la naturaleza del Amor y esta confusión causa mucho sufrimiento. De todas las falsas concepciones del Amor, la mas fuerte y difundida es la creencia de que “enamorarse es amar” o por lo menos que ésta en una de las manifestaciones del Amor. Cuando una persona se enamora suele expresarlo diciendo “te amo” o “lo amo”, pero a poco que profundicemos se pone de manifiesto que esta experiencia subjetiva tiene relación con una experiencia erótica, ocurre unida a la atracción sexual está, por lo tanto, vinculada con el sexo. Por otro lado, es invariablemente transitoria, tiene fecha de caducidad, desaparece en la medida que permanecemos el suficiente tiempo con esa persona y la conocemos. No desaparece el amor sino la sensación de éxtasis que caracteriza la experiencia.

 
            La experiencia de enamorarse tiene ecos de regresión a la fusión infantil con la madre y nos produce la misma omnipotencia, unidos con la persona de la que estamos enamorados sentimos que todo es posible, podemos vencer todos los obstáculos. Así como la realidad de que es un ser separado de la madre y del mundo, irrumpe en la fantasía del niño alrededor de los dos años, también  la realidad irrumpe en la fantasía de unidad de la pareja enamorada. Tarde o temprano, la individualidad de cada miembro de la pareja volverá a afirmarse en respuesta a los problemas de la vida diaria y así, los dos, en la intimidad de sus corazones, comenzarán a comprender penosamente que no son uno con la persona amada, que ésta tiene y continuará teniendo sus propios deseos y gustos. Una a una, poco a poco (o súbitamente), las fronteras del yo vuelven a erigirse en su lugar y los miembros de la pareja dejan de estar enamorados. De nuevo son dos individuos separados. En este punto comienzan a disolverse los lazos de su relación o bien se inicia la obra del Amor.
 

            Al emplear la palabra Amor con mayúscula, quiero decir implícitamente, que la percepción que tenemos cuando estamos enamorados es una percepción falsa, que nuestro sentido subjetivo de amar es una ilusión.
 

            El Amor es una decisión consciente, un acto de voluntad para extender las fronteras de uno mismo. El enamorarse no supone una ampliación de nuestros límites, sino que es un derrumbe parcial y transitorio de esas fronteras. El Amor es una experiencia de permanente extensión de la personalidad.
 

            El enamorarse tiene poco que ver con la finalidad de promover el desarrollo de conciencia, en parte, porque mientras dura ese estado hay una sensación de plenitud que hace que no nos demos cuenta de si nosotros, o nuestro objeto de pasión, necesita algún desarrollo para mejorarse. Por el contrario, lo percibimos como un ser casi perfecto, los defectos parecen pequeños caprichos o particularidades que le hacen más especial a nuestros ojos.
 

            Probablemente el colapso transitorio de las fronteras del yo, que es enamorarse, constituye una respuesta estereotipada de las pulsiones sexuales programadas en los genes para el apareamiento y la supervivencia de la especie, de hecho, las últimas investigaciones en neurociencia describen los cambios químicos que se producen en el cerebro al enamorarse, lo que lleva a una expresión muy de moda: “la química del amor”. Tiene como característica la ilusión de que va a durar para siempre; en nuestra cultura semejante ilusión se ve fomentada por el mito tan difundido del amor romántico, como el que trasmite la opera de “Tristán e Isolda” y en los cuentos de hadas, cuentos en los que el príncipe y la princesa una vez unidos viven siempre felices. El mito del amor romántico nos dice, que para cada joven del mundo hay una joven  que le está destinada y viceversa. Además el mito implica que hay sólo un hombre destinado a una mujer y sólo una mujer a un hombre, lo cual está predeterminado por los astros y cuando encontramos a la persona a la cual estamos destinados, la reconocemos al enamorarnos de ella; nos hemos encontrado con la persona señalada por el cielo y la unión será perfecta por siempre.
 

            Pero, ¿qué ocurre? Con el paso del tiempo y la convivencia surgen fricciones, no nos sentimos satisfechos en todas nuestras necesidades, ni satisfacemos a la otra persona, no llena todos nuestros vacíos, volvemos a sentir soledad, ya no somos uno. Entonces, pensamos que nos equivocamos, interpretamos mal las señales y volvemos a comenzar la búsqueda de la “media naranja” que nos complete o nos resignamos a vivir una vida sin amor. Sin comprender que no existe la “media naranja” y que el verdadero Amor es aquel que nos impulsa a ser “naranjas completas”  que comparten la vida y se relacionan desde su completitud.
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